«Tomaron, pues, a Jesús, y Él salió cargando su cruz al sitio llamado el Lugar de la Calavera, que en hebreo se dice Gólgota» (Juan 19:17).
La sagrada imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno (titular cristífero de la Hermandad) es una talla de policromada de vestir y puede atribuirse a escuela barroca granadina, quizás a la escuela de los Moras de finales del s. XVII o principios del s. XVIII.
Con una potente zancada, la talla sostiene en su hombro izquierdo la cruz. Sobre su sien una corona de plata y nimbo.
Nuestro Señor dirige su mirada levemente hacia la derecha y hacia atrás, rememorando el pasaje evangélico «Si quieres venir en pos de mí, toma tu cruz y sígueme» (Mt 16,21-27). Es la invitación que Jesús nos hace a nosotros, sus seguidores, a negarnos a nosotros mismos y a estar dispuestos a sufrir y morir por él. Implica un compromiso total con la Fe cristiana y una renuncia a los deseos propios en favor de la voluntad de Dios.
Nuestro Padre Jesús Nazareno mira a quienes toman la cruz y lo siguen, reconfortandolos.

Tu Misericordia y Esperanza en cada uno de tus pasos camino del Calvario son también la victoria de la Caridad y el perdón frente a la muerte en todas las derivaciones en la que se extiende.
Te damos gracias porque has venido a remediar lo que nosotros no podríamos haber hecho nunca.
Has pagado cargando con la Cruz el precio que nos ha liberado a aquellos que éramos esclavos del pecado y de la mentira, del odio y el enfrentamiento.
Nos has enseñado que la Cruz es la llave santa que abre la puerta santa del paraíso, completando asi tu Misterio.
Que vayamos pisando las huellas que vas dejando por el camino para que no nos perdamos y andemos por senderos de inmortalidad que Tú vas trazando en nuestras vidas.
Ayúdanos a ser generosos unos con otros para también ser Cireneos de aquellos que abatidos por el peso de sus cruces no encuentren un sentido al dolor y al sufrimiento porque no te conocen o porque sus fuerzas flaqueen.
Ayúdanos a descubrir la verdadera fertilidad del árbol de la Cruz y a rechazar las falsas delicias del árbol prohibido del bien y del mal por el cual entró la desgracia en el mundo.
Que nosotros portemos tú Cruz en nuestro pecho y nos recuerde para siempre que no estamos solos y que tú Amor verdadero e infinito nos acompaña.










